Jueves 26/11/2020

Atando Cabos

Y las hicieron fantasmas

Me parece de terror el número de víctimas, pero aún más un grupo que termina formando parte de este: las desaparecidas

Publicado: 19/11/2020 ·
12:10
· Actualizado: 19/11/2020 · 12:10
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  • Manifestación del 25N
Autor

Remedios Jiménez

Licenciada en Historia y master en Dificultades de aprendizaje. Docente jubilada. Estudiante perpetúa del pasado y del arte

Atando Cabos

Es mi forma de desentrañar la maraña informativa. Cuento con la complicidad del lector para llenar los huecos de la ironía

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El veinticinco de noviembre es el día de la violencia de género. Me parece de terror el número de víctimas, pero aún más un grupo que termina formando parte de este, pero que durante un tiempo habita en tierra de nadie: las desaparecidas. Si nos fijamos en el diccionario, una mujer desaparecida, puede encontrarse en paradero desconocido o muerta sin que se haya encontrado el cadáver. No sabemos si están muertas o vivas pero su presencia persiste entre los que las aman y las buscan.

La presencia de Manuela Clavero ha recorrido Monesterio (Badajoz) hasta que cuatro años después de su desaparición en 2016 se ha detenido a su asesino. Su hermana no desistió nunca de su búsqueda. Ahora está aparecida: es una persona fallecida que aparece. Desapareciéndola y apareciéndola, su asesino la convierte en fantasma, un punto más del horror si es que se puede.

Hay otras que siguen corriendo la suerte de Manuela, siguen sin encontrarse y atan a sus familiares a un hilo de esperanza mientras que la razón les grita que probablemente estén muertas y se tapen los oídos para no escucharla. Es una situación tremenda, se parece enormemente a la de los desaparecidos argentinos, esos a los que sus madres reclamaban cada jueves en la Plaza de Mayo. Pasaban los años sin noticias y ellas estaban ahí para que nadie los olvidara, llevando sus nombres en los pañuelos. Se parecen a los desaparecidos y desaparecidas de todas las guerras. Porque lo de la violencia de género es una guerra abierta, no para de producir víctimas que quieren encubrir bajo el nombre de violencia intrafamiliar para no reconocerla.

La mitología griega recoge situaciones parecidas como la del acoso de Apolo a la ninfa Dafne, ella huía de él constantemente pero como en todas estas situaciones es difícil que no te alcancen, cuando lo hizo, el padre de ellapor compasión la convirtió en laurel. La privó de la vida para que su acosador no pudiera abusar de ella, no sé qué le diría a la madre cuando la viera, muerta no estaba, pero tampoco viva.

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